Bruce Willis – Good Lovin’ (From Moonlighting OST)

Como se acerca, de forma inminente, mi cumpleaños número 40, y en el marco de ese proceso reflexivo que ese hito le trae a la gente (bueno, a mi), he decidido hacer memoria de momentos de mi vida y darles un marco de referencia musical. No pretendo que sea en orden cronológico, habrán años con más recuerdos que otros, habrán años sin recuerdos y habrán recuerdos de años con canciones de otros años, por que al fin y al cabo la vida no es lineal.

Comienzo, por comenzar por algún lado, con esta canción de la banda sonora de la Moonlighting. No voy a caer en explicar mucho de esta serie, los que no la conocen véanla, no tiene pérdida, ya solo con saber que Bruce Willis la protagonizaba antes de ser famoso y calvo debería ser suficiente motivación (y si no lo es, con ver este clip del capítulo S03E07 titulado «Atomic Shakespeare» deberían convencerse).

Sería probablemente el año 1987, y mi hermana Susana cumplía años, así que yo, que sabía que quería este disco (por que obviamente era ella quien me «obligaba» a ver esta serie), ni corto ni perezoso, le pedí dinero a mi mamá y fui a una discotienda al frente de la Plaza La Candelaria y le compré su disco. De regreso a casa escondo de forma sigilosa y efectiva el regalo detrás de un mueble de mi cuarto, y que conste que estamos hablando de un LP de vinil, no de un pequeño CD, misión completa, solo falta esperar su cumpleaños y dárselo.

Sin embargo, algo debió delatar mi maniobra, dado que rápidamente Susana comenzó con una tortura psicológica. «¿Ya me compraste mi regalo?» preguntaba insistentemente, ante lo cual yo recuerdo hacer mi mejor esfuerzo de compostura y discreción, que seguramente delataba más de lo que escondía. «Pero dime, ¿ya me lo compraste?  ¿Qué es?» Insistía constantemente… «Pero dime que me compraste» y así durante varios días (o eso creo yo, igual fue un par de horas). Al final, en uno de sus tantos interrogatorios, en un esfuerzo de ser tajante y ponerle punto final a tal inoportuna y osada curiosidad, la miré muy seriamente y le respondí, con la firmeza del caso:

«Basta! No te voy a decir que te compré el disco de Moonlighting»

Ese día aprendí que no soy la persona indicada para guardar secretos de gran importancia, y que sería un pésimo prisionero de guerra. Hoy recuerdo esa ciudad donde crecí y donde con apenas 10 años podía caminar a la discotienda (6 cuadras de ida y 6 cuadras de vuelta, en pleno centro) sin mayor temor o problema. creo que hoy a mi edad no me sentiría igual de seguro y por supuesto no creo que permitiera que mi hijo lo hiciera.

 

 

(Good love)
(Good love)
(Good love)
(Good love)

I was feeling, so bad
I asked my family doctor just what I had
I said Dr. (Dr.)
Mr. M.D. (Dr.)
Now can you tell me what’s ailing me (Dr.)
He said yeah,yeah,yeah,yeah,yeah (yeah,yeah,yeah,yeah,yeah)
Yes indeed, all I, I really need

(Good love) Now gimme that good good lovin’
(Good love) All I need is love
(Good love) Good good lovin’ baby
(Good love)

Now honey please, squeeze me tight (squeeze me tight)
Don’t you want your baby to feel alright
I said baby (baby)
Now it’s for sure (it’s for sure)
I got the fever, yeah
And you got the cure (got the cure)
Everybody yeah,yeah,yeah,yeah,yeah (yeah,yeah,yeah,yeah,yeah)
Yes indeed, all I, I really need

(Good love) Now come on and gimme that lovin’
(Good love) All I need is lovin’
(Good love) Good good lovin’ baby
(Good love)

(Good love)
(Good love)
(Good love) All I need is love
(Good love) All I want is love
(Good love) Lovin’ you early in the morning now
(Good love) Lovin’ you late at night now
(Good love) Love, love
(Good love) Love, love, love, love, love

7,77

Aunque no lo parezca, esta no es una publicación acerca de fitness, de hecho, esta no es una marca importante para esos atletas que corren a un paso de 5 minutos el kilómetro, pero yo no soy uno de esos atletas, aún. Tampoco es un número redondo, como podían ser los 8 km en una hora a los cuales estaba apuntando. Sin embargo, para mí fue interesante la experiencia desde otro punto de vista.

Un poco de contexto. Unos tres meses atrás decidí salir a caminar/trotar/correr al menos 3 veces a la semana. El objetivo: tener un espacio de sosiego y reflexión en el medio de mis jornadas. A diferencia de otro tipo de ejercicios, el caminar/trotar/correr me permite ponerme mis audífonos y desconectarme del mundo y de mis pensamientos, entrar en un estado casi-meditativo con el ritmo de mis pasos, de mi respiración y de la música. Cuando comencé esta rutina, aún con bastante sobrepeso corporal y arrastrando años de fumar entre 20 y 30 cigarrillos diarios, me tomaba un poco más de una hora en caminar 5.4 km (y quedaba bastante agotado por el esfuerzo). El 15 de junio ya notaba la mejoría de 6 semanas de rutina y de haber perdido algo de ese sobrepeso, logrando hacer los mismos 5.4 km en 52 minutos. Básicamente, en 6 semanas le había reducido 10 minutos a la misma distancia.

En algún momento se me ocurrió que cada cierto tiempo debería ver cuanta distancia logro recorrer en una hora (lo cual me parece más interesante que simplemente reducir el tiempo de la misma distancia) para ir midiendo mi progreso. En esos intentos progresivos he ido mejorando, primero 6 km, luego 7,18 km, y luego, este reciente intento.

Estaba convencido de que podía lograr los 8 kms en una hora. En retrospectiva, no estoy muy seguro por qué, pero lo estaba. En estos meses me he dado cuenta que tan importante como el estado físico, el estado mental y emocional con el que asumo cada sesión es determinante en los resultados que logro. Al principio tenía la impresión de que entre más cosas tenía que sacar de mi cabeza, mejor lo hacía, aunque es cierto que algún día salí a correr sin muchas preocupaciones, digamos que inspirado, y los resultados fueron igualmente positivos.

Pero el viernes anterior a este intento mi estado de ánimo era el peor en muchos meses. Cientos de sentimientos y pensamientos, en su mayoría conflictivos, giraban en mí cabeza, y en lugar de aislarlos al correr, simplemente no pude correr más, no lo estaba sintiendo. En resumen…

Aún así, el lunes, a pesar de no estar en el mejor estado de ánimo, tuve una buena sesión (normalmente dos días de descanso ayudan en eso) así que al día siguiente me dije que iba a intentar ir por los 8 km en una hora, que estaban a mi alcance. Que todo ese conflicto interno, como podía ser un obstáculo, podía ser un combustible.

Y así comencé mi búsqueda de ese objetivo, convencido de lograrlo. Con el paso de los minutos que se fue haciendo evidente que no llevaba el ritmo necesario, al principio me lo tomé con calma, pensando que el ritmo se elevaría de forma natural, y cuando me dí cuenta en el último cuarto de hora que no sería suficiente hice un intento desesperado de aumentar el ritmo, pero ya el nivel de desgaste no me iba a permitir cerrar la brecha, y a pesar del esfuerzo, solo logré llegar hasta 7,77 km en la hora.

Al principio me sentí un poco decepcionado de no haber alcanzado lo que me había propuesto, lo cual no es sorprendente, porque a pesar de todo aún no llevo muy bien lo de perder, así sea contra mis propias expectativas. Pero luego de evaluar la situación de una forma más calmada concluí que no tengo nada que reprocharme, al contrario, logré mi mejor marca, y aunque suene cliché, uno debe hacer su mejor esfuerzo, poner el corazón en algo y creérselo, sin miedo. Los resultados puede que no sean los que uno quería o esperaba. A veces el tiempo no es el correcto, a veces las circunstancias juegan en contra y, muchas veces, nos convertimos en nuestro peor enemigo. Tampoco debe uno administrar sus esfuerzos de forma conservadora, eso puede ser tan contraproducente como forzarlo todo de forma acelerada.

Al final, haz tu mejor esfuerzo y siéntete en paz, y si no es paz lo que sientes, sino tristeza, frustración, ansiedad, o cualquier otro sentimiento no tan positivo, tampoco huyas de ellos, son parte de nuestra vida y de lo que nos define, úsalos a tu favor en tu próximo intento, porque si, eso es importante, procura siempre un próximo intento.

Mientras tanto, tal vez no logré los 8 kms esta vez, pero 7,77 tiene algo de buen augurio, y sin duda es mejor que 6,66 (y mucho mejor que 5,4).

 

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Los resultados están aquí… y parece que hice un «Cameron»

Me imagino que David Cameron, el ex Primer Ministro del Reino Unido, se sintió un poco como yo me siento hoy el 24 de junio de 2016. Es que eso de someter a consulta popular cuestiones de suma importancia y no hacer una campaña efectiva a favor de la opción que uno quisiera que ganara puede traer consecuencias indeseadas.

Por culpa de un terrible trabajo hecho por Pedro de Only4Men del Centro Comercial El Recreo, una semana atrás mi hermosa (aparentemente solo para mi) melena fue trasquilada de una forma despiadada y criminal, lo cual me llevó a mi segundo error, preguntarle a mis amigos en Instagram y Facebook que hacer al respecto (el primer error, evidentemente, fue cortarme el cabello con Pedro).

Sorry! Maybe error link or deleted link.

Luego de una participación de 44 personas entre Facebook e Instagram, incluyendo 34 «votos válidos» y 10 que vinieron a joder, el pueblo ha hablado, y ha hablado de forma contundente.

 

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El 76% me ha dado un mandato claro de hacerme un CORTE DE VARONCITO, lo cual ya es suficientemente deprimente (para mi, claro está). Pero la cosa se puede poner peor si analizamos un poco más a fondo los resultados. Por ejemplo ¿Qué opinan las mujeres?

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Lo cual explicaría en cierta medida mi «rotundo éxito» con ese target demográfico en los últimos tiempos. Y sí, se darán cuenta que de 12 hombre que votaron, hubo una división de 6-6, pero vamos a estar claros ¿A quién le importa la opinión de ese grupo?.

Sin embargo, sí debo sacar la lectura que entre los hombres el pelo largo tiene ciertas características que lo convierte en una opción más pasable. ¿Tal vez lo asociamos con libertad, rebeldía, juventud?. De acuerdo, tal vez SOY SOLO YO el que lo asocia con algo de eso, aunque si vemos el despliegue por edades, hay cierta correlación con esa teoría.

voto-corte-3Como podemos observar, hasta los 40 años, la opción del pelo largo parece tener una aceptación mayor (aunque aún minoritaria) que de 40 en adelante, QUE ES CUANDO SE PONEN TODOS ABURRIDOS Y CONFORMISTAS que es el grupo demográfico más crítico con esa opción.

Como última parte del análisis, que es la más preocupante para mi, debo decir que de 22 votos femeninos solo 4 son «candidateables», entendiendo esto como mujeres no casadas o en relaciones de larga duración, que no sean familia mía y menores de 45 años. Y por si tienen curiosidad, en ese grupo igualmente ganó la opción «Corte», 3-1.

Así que bueno, el pueblo ha hablado, pero al igual que en el Reino Unido, esto no es vinculante, y puede que a diferencia de ellos, yo no les haga caso. En todo caso, ha sido un experimento muy divertido, por los cual los recompenso con algunas opciones de Cortes de Cabello Trendy en el 2016 que he estado investigando.

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Y para que estemos claros, no les estoy pidiendo que voten por ninguna de esas opciones, por que ya los conozco, no se les puede dejar decidir cosas importantes por votación.

Las metas (introducción)

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Es ingenuo pensar que tenemos todo muy claro cuando comenzamos un camino, que tenemos todo planificado y que sabemos que paso vamos a dar en cada momentos y como vamos a reaccionar ante cada circunstancia que se presente. Una de las cosas que me ha enseñado la vida es que la planificación, como herramienta para disminuir la incertidumbre y para darnos seguridad, está sobrevalorada. Al fin y al cabo la seguridad es una ilusión. Es mucho más importante la capacidad de adaptación ante las sorpresas que inevitablemente nos va a traer un camino que no ha sido explorado antes. Lo que si es indispensable para iniciar un camino es una razón y una meta. Ya conté un poco acerca de mis razones, y ahora quiero escribir acerca de las metas con las que inicio este camino.

Cuando visualizo donde quiero estar en 19 meses y lo comparo con mi situación inicial, encuentro que la brecha puede ser por momentos abrumadora. Sé que tengo que lograr objetivos que son ambiciosos y también sé que pueden ser contradictorios o que pueden requerir para alcanzarlos acciones que por momentos pueden ser incompatibles entre ellas. Para tratar de darle más definición al «alcance de este proyecto» y poder asignar prioridades creo que es necesario clasificar las metas en las siguientes categorías:

  • Metas Profesionales: A que le quiero dedicar mi tiempo productivo los próximos 19 meses y que espero obtener.
  • Metas de Salud / Físicas: Cuales son mis hábitos y mi estado de salud hoy, y cuales deben ser cuando cumpla 40.
  • Metas Emocionales / Psicológicas: Básicamente, cómo no volverme loco en el camino, y buscar balance.

Algunas de estas metas son específicas y medibles, mientras que otras son mucho más subjetivas y volubles. Algunas de estas metas aparentan, al menos de inicio, depender de acciones bajo mi control y sé que otras dependen de factores externos y fuera de mi gobernabilidad. Por último, puedo intuir que el camino traerá nuevas metas, o hará obsoletas algunas de las iniciales, pero con estas metas es que inicio el camino.

Cada uno de estos grupos de metas merece ser explicado y detallado por separado, así que en lugar de hacer una larga publicación, haré una entrada para cada uno en los próximos días.

Las razones de un camino

South Africa - 2008

A estas alturas vale la pena preguntar ¿Por qué otro blog?.

Debo confesar que nunca he llevado un diario, sin embargo hoy comienzo un viaje que quiero documentar y compartir.

Hasta hace un par de años (o tal vez cuatro años) mi vida había sido muy tradicional y relativamente exitosa. Había encontrado a mi pareja de vida, con la cual había construido  a lo largo de 14 años un proyecto de vida en común. Primero nos preparamos académicamente, luego nuestros esfuerzos profesionales (siempre como empleados y viviendo de nuestro «15 y último») nos permitieron ir adquiriendo los bienes materiales – casa propia, carro – necesarios para continuar nuestro camino, y seguir construyendo un hogar que se vio coronado con el nacimiento de nuestros dos preciosos hijos. Básicamente, todo era perfecto, teníamos amor, sustento material, carreras profesionales exitosas y dos hijos hermosos.

El 23 de septiembre de 2013 falleció mi esposa. Tanto su enfermedad como su fatal desenlace significaron un proceso de deconstrucción de muchos paradigmas en mi vida, como el de la «seguridad» o el paradigma  del «éxito». Sin dar muchos detalles, puedo decir que ese proceso trajo como consecuencias una ruptura con mi carrera profesional, una desmejora en mi estado de salud físico y psicológico, una vuelta a viejas y dañinas adicciones, y el reto de criar a un niño de 4 años y una niña de 2 años sin su madre.

Los dos años que han transcurrido desde entonces han estado dedicados al restablecimiento. Primero a nivel personal y psicológico, asumir la perdida, transitar por el duelo, y vencer a la depresión. Luego de esto, y en segundo lugar, comenzar una reconstrucción profesional, recuperar la confianza perdida, aprender a sentirme útil de nuevo y entender a que quiero dedicar mi tiempo y a que no. Hoy puedo decir que considero ambos objetivos alcanzados, y sin embargo puedo decir también, con total certeza, que lo logrado es apenas una primera fase, una plataforma que me permite ver el resto del camino que debo recorrer para tener una mejor vida para mi y para mis hijos.

¿Por qué otro blog?. Por que comienzo ese camino, un camino que probablemente sea muy ambicioso y que tiene pocas posibilidades de éxito, pero que creo que vale la pena documentar. Hoy en día, después de dos años de reconstrucción, puedo decir que tengo claros los objetivos que quiero alcanzar y tengo claro un plazo de tiempo para lograrlos.

Hoy faltan un año y siete meses para cumplir cuarenta.